Porque me voy de viaje. Y lo que me gusta estar a mi aire mirando por la ventanilla. Buscando cositas que me recuerden momentitos y personajes que bien se sentaron a mi lado en ese bus, me cedieron el asiento en el tren o me cogieron de la mano en un avión. Entusiasma ver cómo de manera paralela la imaginación hace sus maletas y te lleva a donde siempre podrás regresar, otra vez, con otros tantos sueños cumplidos. Pero mañana retorno.

La vida es como el jazz...


LA vida es como el jazz.


Improvisamos una partitura
y al cabo de un instante
varios músicos tratan
de armonizar sus notas con las nuestras,
de compartir el ritmo; y a la vez,
ser fieles a su propia melodía.


Yo disfruto tocando así contigo
y no me importa mucho
que el tema sea largo o sea corto,
tu instrumento de cuerda
o el mío de metal.


Lo que importa es que guste la canción,
que sea imprevisible.


Así nos conocimos.


La vida, como el jazz,
no puede reducirse a un pentagrama.


(Ariadna G. García, Los jueves poéticos en La Casa del Libro, Hiperión 2006)