Todo es avanzar, dice el caracol. Y el movimiento, a veces, contiene esa innegable fuerza que hace sentir que nuestro interior también aprecia cosas que no se ven a través de los ojos. Quién viajara en ese carrito filosófico que parece permite percatarse de todas las minucias que la vida nos esconde. Ya dije, la velocidad, por lo que tiene de abstracción, también permite aislarnos y ver lo que se nos escapa a dos pasos por segundo.
Clase de astronomía
HACE miles de años
murieron las estrellas
que tus ojos contemplan esta noche.
Lo dicen los astrónomos.
Esa luz que ilumina
con un fulgor intenso en este mismo instante
tu mirada es la luz
que perfora la pulpa de la noche
desde una oscuridad sin tiempo. Llega
a tus tristes pupilas después de atravesar
el espacio orbital donde germinan
los agujeros negros de la nada.
Esas estrellas muertas te conducen
a extrañas coordenadas ya pretéritas.
Por eso intuyes que alguien te está mirando ahora
desde una estrella aún no nacida.
Quizás desde un futuro lejanísimo
en el que ya no quede -en este mismo instante-
sino un resplandor vago
de este engañoso mundo en el que habitas.
(Juan Ramón Barat, El héroe absurdo, Hiperión 2004)

A veces no pensamos sobre la realidad que nos rodea, avanzamos como el caracol al que citas, pero no somos conscientes de que en nuestro vivir cotidiano convivimos con el pasado como si fuese nuestro presente , cuando somos el futuro del pasado al que consideramos presente...esas estrelas que vemos.
Para vivir necesitamos saber de donde procedemos en nuestra manera de ser, de conocer, de vivr, que son las que han dado forma a nuestro yo actual, pero tambien debemos ser conscientes del futuro al que queremos legar a ser...
Un abrazo