Pensando los sentimientos y razones que han llevado a que eso llegue a mis manos, se me está muriendo el día ahogado entre tanto bostezo. ¿Qué debo decir mañana cuando estéis de frente? Jamás un par de pasteles envueltos en papel de plata (solo dos, sí) y venidos de París dieron tanto trabajo a mi mente. Creía que la cigüeña traía otras cosas...

Julia


JULIA venía gritando eufórica desde el otro lado de la calle, corriendo en dirección a la tienda donde estaba su madre:
-¡Mamá, mama!, ¿me estás comprando manzanas?
Y un chillido rasgó la bolsa de papel y las manzanas rodaron hasta la manita de Julia y su mamá sintió la vida irse como quien sin motivo abandona el turno de la frutería, tontamente.


(Poedía, Microrrelatos, 2003)