Esta mañana no me pesaron las sábanas.
Me pesaba el mundo.
Los pasillos estaban fríos y mis ojos veían en azul algún eco de presencias alegres que todavía quedaban de diciembre. Me siento dentro de un bucle, pero esta vez me he lavado la cara y puedo sonreír desde el principio. Empecemos pues, aunque la pereza me líe... Siempre la sonrisa, es lo que queda tras ponernos a cero. :-)

La caligrafía del tiempo


QUÉ extraña caligrafía la del tiempo,
con sus hondos renglones de tiniebla,
sus risibles errores ortográficos
-y esas frases que nada significan...


Su mano escribe, sobre la piel del mundo,
nuestras vidas diversas, afines al final,
y decide la luz de cada astro,
y el rostro de la luna,
esclava de sus lentas mutaciones,


y dispone en la tierra cosechas y desdichas,
y en el mar las mareas.


Cada limpia mañana,
densa de claridad inquebrantable, anunciadora
de todo lo fatal y de lo incierto,
se descorre el telón
del teatro universal de los efímeros
figurantes que leen en voz alta
unas frases escritas por el tiempo


con su extraña caligrafía,
tan rápida y confusa, aunque a la vez
exacta y maquinal como el morir.


(Felipe Benítez Reyes, Escaparate de venenos, Tusquets 2000)