Pensé que me había dejado la voz en el borde del edredón. O clavada con un tacazo en el despertador. Así que volví al cuarto a mirar. Nada, me la habían robado. De noche. Y huérfano de sonido tuve una ducha triste y mis manos se convencieron de lo mucho que tendrían que trabajar un domingo. Tengo diez lenguas por dedos y una noche para pillar al ogro sin compasión que ha dado un día de descanso a toda mi gente. Solo perdí una batalla...
Pintura
A mi trabajo entrego corazón y alma.
Pero hoy la languidez de la composición me desanima.
El día influye en mí. Su forma se oscurece
cada vez más. Arrecia el viento y llueve.
Prefiero contemplar antes que escribir.
Ahora, en esta pintura miro
a un hermoso muchacho tendido junto a un arroyo,
fatigado, supongo que de correr.
Qué hermosa criatura; qué divino mediodía
lo ha sorprendido sosegándolo en el sueño.
Me siento y largo rato lo contemplo.
Y en el arte descanso de su esfuerzo.
(Konstantino Kavafis, Poesías completas, Hiperión 1997)

Yo por las mañanas también tardo en encontrar la voz... y justo hoy estoy de lo más calladita, fíjate. Raro en mí.
Besito.
y en el arte descanso de su esfuerzo!!!
Uf, es que leo la palabra descanso y tiene una forma tan cómoda de sillón que me llama y me llama...
Pero ganarás la guerra!!!
Afónicos unidos, jamás serán vencidos!!!!
Un post precioso y la cita también! (me encantan tus citas)
Me uno al grupo de afónicos, aunque yo advierto, soy radical, paso de todo a nada. Y cuando digo nada es cero decibelios, que articulo y parezco una peli de Chaplin...
bicos sonoros mmuuuaacckkk!!
Que no la guerra..a mí también me encanta cantar en la ducha.
Hermoso poema, como siempre, gracias.
Un besito sonoro en esas cuerdas vocales!