Ahora que han terminado los desvelos, es cuando más cuesta conciliar el sueño. Porque las cifras siguen bailando, y tras cada número hay una historia. En la más cansada y repetitiva cuenta del 1 al 10, prima el desorden y el desasosiego. Así, donde hubo esfuerzos y despistes, mañana llegarán las sonrisas y las lágrimas. Pero no puedo dejar de pensar qué tengo que hacer para dormir tranquilo, para no sentirme culpable, para hacerme ver que son ellos quienes deben aprender a contar bien. No hay manera. Primero tengo que llorar yo. Luego, ellos.
La vida del estudiante
Método de estudio
HAS de robar aquello que has perdido
entre el consentimiento y la querella,
abriendo el apetito que se sella
por esas tontas cuitas del sentido.
El hambre del saber alcanza el nido
y pronto dejarás tu propia huella;
forjar a mano el signo de tu estrella,
si es que amas el control enloquecido.
Toda sabiduría es transitoria,
como todo lo es. Como en un cine
algo queremos nuestro de la historia.
Y la lección, da igual cómo termine:
lo cierto es encontrar en la memoria
esa breve mención que nos define.
(Esther Giménez, Mar de Pafos, Hiperión 2000)

Un beso profe, es que no hay otra, todos tenemos que sembrar para recoger.
Prólogo a la primera edición, del tratado de armonía de Schönberg. No soy profe pero me gustan sus ideas. Sencillas.
Me lo buscaré por aquí, por echarle un ojo... si es sencillo, tiene que ser bueno. Nos estamos volviendo demasiado complejos, a veces.