De vuelta, en el coche, cegado por el sol que asomaba cabreado tras la tormenta, pensaba durante el intervalo de la raya discontinua algún ejemplo para ilustrarme. Ése fue. Mejor, ésa. Bruta y despiadada, pero a la vez dejando un tacto a nuevo, a taula rasa. Imparable y solitaria, sin ganas de que algún resto se le quede pegado. Mi apisonadora, amarilla, me persigue haciendo un ruido espantoso que no me deja oír cómo se me frunce el ceño. Y durante las rayas continuas pensaba si la conducía yo, o era el tonto que gritaba por favor paren esto. En ninguna de las dos situaciones veía lo que quedaba detrás. Así que no me gustaba. Y parecía bonito.
Las nubes
INÚTILMENTE interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas, detrás de las nubes,
huellas que se llevó el viento.
Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.
Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,
palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.
Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos,
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro? (póngase el nombre que corresponda y vuelva a leerse)
(José Hierro, Cuanto sé de mí, 1957)

campanas de espumas pálidas.
¿a qué sonarán?
Mirando al cielo me he dado cuenta de que no es azul como siempre he oído decir
el cielo aquí en Santander está hoy como el de tu avatar... justito así... Es que nos dicen cada cosa!
¿Qué será que tan drástica taula rasa has decidido dejar?
hablas de apisonadoras y a mi me da por pensar en el olor del alquitrán, que me lleva a mi niñez y a las tardes de sol pisoteando los charcos que se formaban en las carreteras bacheadas y remendadas...
y otra cosa, gafas de sol, te sientan mejor que fruncir el ceño, seguro
bicos
Pedia, dicen que con solo seguir la línea puedes llegar a donde sea. Yo diría que no, porque una curva sorpresiva puede llevarte a otro sitio, aún así, cuando se ansía llegar, ya no sabes en qué pensar.
Un saludo
Una curva sorpresiva me llevó al hospital....
Una raya discontinua con continua me separaba del camión contra el que aparqué la moto en marcha...Jo
Menos mal que Poedía no venía detrás con su apisonadora amarilla...jajaja