Cosas que te puedes perder si no tienes bolsillos
17 ago 07Hay un hombre por la calle con una sombrilla de chiringuito, y grupos de gente que sonríen al verle pasar o porque se les pega el algodón de azúcar en la nariz. Dos chicas se esconden a mear en una esquina y un coche dando la vuelta las delata y gritan. Un vaso surca en aire y se estrella en una pared, al lado de un niño que llora asustado. Se confunden tres músicas, y con el despiste se estrellan en la peña que rodea el frío de la noche. Un señor de azul corre tras el de la sombrilla, para recuperarla. Es mi padre, vaya. A lo lejos, un reloj da una hora corta pero que parece larguísima, perdida entre tantas voces y ojeras acumuladas. Si hubiera sacado las manos de los bolsillos del delantal, me habría perdido todas esas cosas intentando calentarlas; habría olvidado que varias noches al año las montañas se achican para dejarme ver la grandeza y miseria de toda la gente que vive entre piedra.
Límites
HAY una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
la muerte me desgasta, incesante.
(Jorge Luis Borges, Obra poética, Alianza 1998)