Fotos en las paredes
20 abr 08El eco de un cuarto vacío no es más que otro aviso de la soledad recién estrenada. Porque sus paredes te parecen tan lisas e iguales que se tragan todos los proyectos que tienes para ellas, como un agujero negro pero en blanco. Y según te vas dejando ver y que te vean, como tatuajes caseros, los muros se van manchando y cubriendo de historias, golpes, colores, chinchetas huérfanas y tiempos que solo avanzan si les vas desnudando las hojas (que luego usas para forrar los libros que acolchan el sonido hueco del despertador de las siete). Si todo va bien, las paredes serán un reflejo de lo que tú eres y va saliendo de ti, a medida que esa soledad cede como una sombra remite al amanecer, de la mano de la helada, porque ha llegado el calor. Que son todo fotos en las que la sonrisa va dando luz a un sitio en el que a pesar de tu ausencia hasta la noche, sigue diciendo que sí, que vive alguien.
Gene Kelly
LA REALIDAD es una corona de atrezzo que, a propósito,
el comediante se pone ladeada.
La realidad es una chaqueta de rayas blancas y rojas
y un sombrero imposible,
una multicolor ciudad de cartón piedra
donde las esperanzas parecen infinitas.
La realidad.
Encendamos los focos violetas del crepúsculo,
los ventiladores del viento,
el disco de violines del otoño.
Trencemos sobre el mapa de lo humano
y sus complejidades
una coreografía de acrobacias y giros.
Todo lo que se inventan nuestros pasos
existe:
el caballero danzarín,
la muchacha del gángster
con su vestido verde
y sus piernas de seda.
Existe todo lo que puede
bailarse sin perder
la sonrisa.
Existe
todo lo que no existe...
(Ana Isabel Conejo, Rostros, Hiperión 2007)