Cuando no se piensa
22 oct 08Ayer volvió a coincidir con ella en el semáforo, cantando los dos. Y se picaron porque hacían gestos de que gritaban mucho y los coches de atrás pitaban desde los dos carriles. Sonaba la primera arrastrada dejando en el asfalto el resto de una doble sonrisa que a rebufo del aire esperaría allí donde se apearan para comenzar a vivir el día. Pero hoy el semáforo estaba verde y los dos vieron angustiados como la riada les metía por sitios distintos y les obligaba a seguir pensando en todo lo que ya tan temprano les dejaba la espalda doblada. Porque la felicidad, endógena y exógena, siempre aparece a la mínima oportunidad que se la deja. Cuando no se piensa.
La sonrisa
ES un puente que acerca
geografías humanas. Le fiamos
la burla y la alegría por igual.
Se parece a los ríos, y la luna,
y a nada se parece. Yo la he visto
brillar como la luna y fluir como un río
recorriendo unos labios de mujer.
Puede ser un regalo, una condena,
cohabitar con el necio y encubrir al traidor.
Mi corazón le debe la memoria
de los seres que he amado y que perdí,
pues el tiempo, que borra en mi recuerdo
el perfil de sus rostros, no empaña sus sonrisas,
y en sus sonrisas vive extrañamente
la clara imagen, fiel,
de todo cuanto fueron para mí.
La sonrisa nos salva y debería
conservarla la tinta,
como una huella dactilar del alma.
(Vicente Gallego, La plata de los días, Visor 1996)
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-las líneas de hoy, escritas por ritual y nada más, empañan un poema que habla alto y claro...