Todas las palabras andan sueltas por las calles, esperando a que la persona apropiada se cruce para pegarse como lapas a su espalda y quedarse ahí. Es algo que sucede siempre, como un acto de posesión, o parecido. Que es lo mismo, digo yo, que todas esas frases que quedan por el aire cuando las escuchas a lo largo del día y luego poco a poco les vas poniendo sentido, y sorprendido ves lo mucho que te dicen porque, oh, eran para ti. Hay una calle abandonada que ahora tiene una auténtica manifestación de palabras. Van a echar a correr, de hecho me persiguen y se quieren pegar a la chepa. Ya sé que son para mí, y que lo que dicen lo dicen por mí, ¿no basta con eso? Hoy me ha cazado una frase: "Vives igual que juegas al parchís". Este fin de semana, solo gané una partida. De ocho. Con eso lo digo casi todo, porque mi estilo jugando...
Cielo
AHORA necesito más que nunca
mirar al cielo. Ya sin fe y sin nadie,
tras este seco mediodía, alzo
los ojos. Y es la misma verdad de antes
aunque el testigo sea distinto. Riesgos
de una aventura sin leyenda ni ángeles,
ni siquiera ese azul que hay en mi patria.
Vale dinero respirar el aire,
alzar los ojos, ver sin recompensa,
aceptar una gracia que no cabe
en los sentidos pero les da nueva
salud, los aligera y puebla. Vale
por mi amor este don, esta hermosura
que no merezco ni merece nadie.
Hoy necesito el cielo más que nunca.
No que me salve, sí que me acompañe.
(Claudio Rodríguez, Alianza y condena, Alianza 1995)

que bonito tigre...gracias
me he quedado rebien, un beso
Comerse una y contar veinte. ¡Vaya manera de presumir!
Sí, eso tienen las palabras, que siempre encuentran resquicio por donde entrarnos. Sobre todo si nos las tiran a dar.
Un saludico.
Todos necesitamos el cielo, como de nuestros amigos; más aún cuando son de verdad.
Un saludo
Antonio
espero que estés preparado, te lanzo una frase...yo juego contigo al parchís.... ¿te ha llegado? ¿se te ha pegado a la espalda?
seguro que sí, porque iba todita para ti, y va en serio, cuando quieras me dices de que color vas en el parchís, me visto igual y ya verás que de barreras protectoras nos montamos por todo el tablero.
bicos de colores
¡¡Soy el amarillo!!
jo!! a mí el amarillo me sienta fatal, pero se hará lo que se pueda. Ya verás ya, ¡¡¡¡¡qué tiemblen el resto de fichas!!!!!
:)
Bueno, te dejo elegir entonces... Era porque como es el color de los locos... ¡Aquí el rey del 1!
hay cosas peores.. por ejemplo, sacar tres 6 seguidos... ¡¡en dos turnos consecutivos!!
Hoy he encontrado tres palabras de la misma familia que creo, ahora que lo dices tan bien dicho, que se me han pegado en la espalda y me tironean todo el tiempo: espera, esperando y esperar. Y me han encontrado sin paciencia, que es lo peor.
Beso
[ me gusta como ha quedado tu blog, paso cada tanto, pero no te lo había dicho ]