Hacer las paces
16 feb 09A veces es muy complicado hacer las paces. Tienes que meterte en sitios en obras, oscuros y peligrosos, con el riesgo de llegar y encontrar la puerta cerrada. O una vez dentro, en el portal, esperar junto al timbre con la luz apagada, sabiendo que mientras una cámara espía tu cara de preocupación y el nerviosismo que duerme la punta de tus dedos, el perdón no llega. Es tan complicado, a veces, que te tienes que volver como has ido. Mientras regresas en el coche, conduciendo distraído, sin mirar el espejo de la derecha y escapando al punto de fuga donde se pierden las luces rojas de los que te adelantan, aprecias que el cuerpo te pesa menos y los pulmones se vuelven a llenar del todo de aire. Sonríes un poco, porque a veces, para hacer las paces, hay que ir dando pequeños pasos que son inmensas victorias para uno mismo.
Anotaciones breves
ANOTACIONES breves: Las infidelidades son como los aeropuertos.
1. Conocido uno se conocen todos.
2. A su pesar, uno siempre se pierde en ellos.
3. No se está ni se quiere estar en ellos mucho tiempo.
4. Siempre hay aeropuertos nuevos a los que uno no ha ido nunca. Esto, inexplicablemente, a los hombres les da una gran confianza en el progreso humano.
5. Uno tiene siempre la secreta ilusión de que el avión que vamos a tomar no salga.
6. Uno tiene siempre la ilusión de que sin tener que tomar el avión estaremos en el punto de llegada. Por ejemplo: cada vez que se entra en el cuarto de baño de un aeropuerto, se tiene la ilusión de que se saldrá en el de llegada.
7. El colmo del ilusionismo, es creer que los aeropuertos son el viaje en sí mismo.
y 8. Siempre se deja atrás el mismo pueblo y se llega al mismo sitio.
(Andrés Trapiello, Las nubes por dentro, Pre-Textos 1996)