Botas
4 jun 09De pronto, puede renacer. No estaría previsto, de ahí que la sacudida inicial sea como el vuelo de una mosca insistente. Pero luego puede que te sorprendas pensando en los ratos muertos, y en los que deberías estar a lo que estás, sintiendo que es algo grande lo que está volviendo a hacerse hueco dentro. Tienes la mejor noticia cuando aparecen las voces, ésas que todo lo opinan pero que nunca cantan contigo: un disparate, allá tú, me alegro, anda, seguro, qué envidia... No sabes muy bien cómo lo ha hecho, pero la cuesta del final, esta vez, es cuesta abajo. Y pese a lo que costará subirla, será leve. Pese a lo que dejarás atrás, traerá paz. En serio. De pronto, puede renacer la ilusión. Creedme que lo cambia todo, cuando viene de segundas. Otra luz, una sonrisa más reposada, disfrutando, satisfacción al dormir. Algo tiene, definitivamente, para que en junio ponga las pilas así. Orgulloso, me calzo las botas.
(esta se la debía, Don Mario)
Camino
ESTE camino que va dondequiera
es de yuyos de asfalto o de granito
pasa por la dulzura o por el odio
y su marco es el canto de los grillos
de a trozos es la ruta del amor
y aquí y allá captura a los amantes
atraviesa la aduana de los celos
y acompaña la ruta de las aves
cuando parte del alba o se diluye
con la puesta de sol que está son solo
el camino se cubre de hojas secas
comunicando que llegó el otoño
camino de otro cielo / maravilla
de la intuición la brújula el impulso
debemos transitarlo sin preguntas
hasta el diáfano umbral de otro futuro.
(Mario Benedetti, Existir todavía, Visor 2004)
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Santiago, allá voy.