La noche no solo esconde, descubre. Los pasos no solo huyen, traen. Unos ojos no siempre lloran, a veces explotan ilusionados. Así, un año más, siempre, me deslizo entre las sábanas deseando que la ficción supere a la realidad y que ojalá en algún lugar exista fuera lo que mueve tantos corazones dentro. Así, mientras existan ojos que sonrían, luces que se enciendan en mitad de la noche esperanzadas, brazos que se abren generosos para darse y que al final reciben todo... Mientras siga habiendo chispitas que prendan, casi rozándonos, la ilusión que se posa en nuestros hombros un segundo, que nos pica en la nariz y nos despierta los pies para seguir caminando, seguiremos vivos. Feliz ilusión a todos.



Remordimiento


PERO esta noche...

Te abrazaría, créeme,
te besaría,
te daría calor,
te adoraría. Haría
algo que es más difícil:
tratar de comprenderte.

Y te comprendería
te comprendo ya, créelo.
Nos va enseñando tanto
la vida... Nos enseña
por qué un hombre ve rota
su voluntad, y sueña,
y vive solitario;
por qué va a la deriva
en el témpano errante
arrancado a la costa,
y se deja morir
mientras mira impasible
cómo se hunden los suyos,
la carne de su carne,
su hermoso mundo...


(José Hierro, Cuanto sé de mí, Universidad Popular José Hierro 2003)