Mira que he conocido gente, y he descubierto música, libros, cosas mil... Mira que pensaba, hace un año, que este sería realmente bueno y a medida que avanzamos, he ido dándome la razón y quitándomela. Mira, en definitiva, que es un año más, simplemente. Como los demás. Solo espero volver a Gante, tomarme un café con Pere, que la mudanza no sea dura ni lejana, reírme en la planta tercera, que haya diecisiete niños que lo sean menos pero no pierdan la inocencia, marcarme un viajecito con Victoria, levantarme por las mañanas, cuidar a la otra familia, tener por fin mi E-420 y escribir 50 páginas chulas. Si no saliera nada de esto, seguiré alegrándome por las escapadas de 100 kms y las alegrías que tienen todos los días. Una lista de nombres, lugares, sonidos... Resumen el año en la medida en que dejo que mi corazón se adapte a ello. Los borrones seguirán apareciendo, supongo.
Epílogo
ME arrepiento de tanta inútil queja,
de tanta
tentación improcedente.
Son las reglas del juego inapelables
y justifican toda, cualquier pérdida.
Ahora
sólo lo inesperado o lo imposible
podría hacerme llorar:
A eso de las cuatro, sudado y frío, despierto. Soñaba con una esponja que encogía, gente que lloraba, alguien que venía desde lejos y un caramelo grande. La fiebre da eso y más. Doy la luz y pongo los pies en el suelo, frío. Me siento malito y miserable, siempre sucede igual. Asocial, porque soy el único ser raro que enferma en vacaciones, todo chulo. Ando por el pasillo, un vaso de leche, un rato de tele. Mecánicamente hago zapping y tengo tan claro que la palabra por descubrir es Vampiro que no entiendo cómo no hay familias ricas por todas partes llamando tontos a los de la tele. Dilo, vampiro, vamos. Vampiro, joder. Y nada, son las 6 y el vampiro se retira a su tumba, sin haber comido ni triunfado.
En el museo
A veces, observando a la gente ambulante
por los lentos pasillos del Museo del Prado
no puedo contenerme, y me pongo a su lado
para saber qué opina -con un gesto pedante-
de un conde, un santo, un dios, o de un perro elegante.
Os aseguro que lo mejor que he escuchado
son esos comentarios del niño malhablado
al mirar una venus desnuda por delante.
Cuando esa gente huye y en la misma salida
afirma ciegamente haberlo visto todo,
no haber dejado ni una sala olvidada
me entristezco, pensando que hay quien deja la vida
jactándose saciada de eso mismo, de modo
que mirándolo todo no han contemplado nada.
(Javier García-Márquez, Otro cantar, Pre-Textos 2006)
Se ha puesto el día blanco, chulo, diciendo, a ver si me ensucias. Por una vez lo interesante estaba dentro, y yo con la ventana abierta todo el día para no perderme nada de lo que pasaba, las risas, los gritos, el croinch croinch de los zapatos, el silencio mientras caían los copos. Quería coger frío, helarme la nariz y las puntas de los dedos. Cualquier cosa menos mirar alrededor y notar que los libros temblaban en la estantería, y las camisas con sus puños me saludaban saliéndose del armario. Tanto parecía que todo quería irse que el grifo volvió a gotear, para marcarme el tiempo por la noche. Siempre con la casa a cuestas, y lo peor, siempre dejando rastros, como cajas cerradas, allá por donde paso. Con lo fácil que ha sido siempre borrar las huellas de la nieve, no preguntarse.
Pregunto a las iglesias...
PREGUNTO a las iglesias
por qué tienen campanas,
por qué es bueno
llenar de pronto el aire
de pájaros de bronce
que aletean muy lejos,
sus piedras no contestan,
me muestran sus heridas
de arena corroída
y cuadrantes solares,
Que simplemente estaba peleándome con las geminadas mientras jugaba con un led azul requisado en clase, y mis palabras terminadas en -í o -iello y demás cositas. Pensando también en cómo poner las luces en la ventana y que se vean desde la autovía, y si nevará. Así estaba y en esas comenzaron a llegar, en manada, los fantasmas. No habrá manera de quitárselos de encima, gruñía en la ducha. Un mensajito, un mail incendiario, un encontronazo por la calle, un recuerdo que da pinchazos en la punta del pie. Convivir con lo que se va y viene, recurrentemente. Con los errores, y algunos de los aciertos que tiene equivocarse. Pero así no hay manera de que sepa qué es alfonsí y qué vacilaciones del siglo quince. Es que mira que se me da fatal todo lo relacionado con las evoluciones lógicas, tan partidario de atajos y excepciones. Voy a quedarme con los aciertos de equivocarse y tirar recto para salir del bucle, ea.
Precisiones sobre la vida
LA vida depende de diversas cosas
En cierto sentido, esto no se discute
Pero siempre puede cambiarse de sentido
porque no hay nada más interesante que una discusión.
La vida es bella y grande.
Conlleva fases alternas
Con una regularidad que tiende al prodigio
Puesto que a una fase le sigue siempre otra
La vida está llena de interés.
Va, viene... como las cebras.
Puede ser que muramos
-Incluso es muy probable-
Pero sin embargo esto no cambia nada:
La vida depende de diversas cosas
Y en algunos aspectos, además,
Está unida a otros fenómenos
Todavía mal estudiados, mal conocidos,
Que no volveremos a tratar.
A veces sueño con un diario como el de los demás. Con los acentos bien puestos en frases que se entienden en línea recta y sentimientos encontrados en cada párrafo. De esos en los que fisgas para ver si tal o cual personaje enderezan su camino o lo enlazan juntos o por separado. Los que no necesitan libro de instrucciones, y un poso de recuerdo, de que te suena, flota en cada día marcado. Pero luego llego cansado al espejo y me veo un rastro de verde y naranja en la mejilla, con los dedos manchados de tinta y una lámpara de tomate en el hombro y me digo que no. Que en realidad sueño con ver cómo la helada cae ahora que el cielo está abierto y lleno de estrellas. Y que cada tarde, con todos esos niños mirandome sacar punta a dos colores para subrayar, vemos magia en los restos que quedan en la mesa. En el polvillo que mancha los dedos y en las sonrisas dedicadas al color.
No conozco unos ojos más limpios...
NO conozco unos ojos más limpios
que los tuyos. Estás en ellos
y a la vez están
las cosas que tú ves
como las ves: el pájaro
no el vuelo. Y siempre te sorprendes
si te digo
las cosas que se dicen
los que aman. Me miras
y me enseñas
que el cuerpo del amor
-como tus ojos-
no precisa
palabras. Que es
-como tus ojos-
transparente.
(Ada Salas, Esto no es el silencio, Hiperión 2008)
Que la vida enseña lecciones, es una perogrullada tan lógica como que la mayoría no quiere aprenderlas. Por eso cuando apareces hablando de honestidad, como una papeleta estrujada en la mano, ganadora, que posees y los demás no, solo me queda mirarte con envidia y celo, ganas de arrimarme a ver si me toca algo de rebote. Y pasan los días y el boleto se va arrugando, sin cobrar el premio. Uno se acostumbra a verte ganador, pero en el fondo no dejas de ser uno más que presume de una suerte que no sabe aprovechar. Así que al desatarme los cordones, cada noche, solo quiero no sentirme así de mínimo, de desaprovechado y en el fondo, cobarde. Mediocre. Que solo quiero estar en un rincón, calladito, pero formando parte del espectáculo que puede ser ver cómo descubres que tu boleto es ganador. Y al irme a casa, olvidarte, porque en mi bolsillo está la papeleta buena. Jódete.
Miro el reloj sin saber...
MIRO el reloj sin saber
la hora a la que llegas,
ese agujero blanco entre dos números
donde van a ser míos los planos
de tus ojos;
la confusa maqueta de tu cuerpo
se quedará ante mí
y no sabré si es un espejismo
en el metal del péndulo,
como la luz
siempre antes que el sonido,
o si el tic-tac me trajo
de verdad tu figura,
tan visible y tan plástica
como una foto, un odio,
un deseo momentáneo de romper
el reloj
de puro miedo
a que nuestras horas coincidan
de una vez
en la puerta de mi casa.
(Vanesa Pérez-Sauquillo, Vocación de la rabia, Universidad de Granada 2002)
En un mapa repleto de flechas rojas y azules nunca terminas de encontrar cuál es tu sitio parece que te atacan por todos lados las buenas y las malas sin saber a ciencia cierta cuál es cuál por tanto te notas a la deriva en medio de ires y venires que chocan rebotan rozan cambian y frenan tu fluir los mapas repletos de flechas son una trampa gamberra de algún destino misterioso que quiere reírse de ti y vas y picas volviéndote loco en esa fiesta de direcciones donde el único que no sabe nada eres tú solo en medio del mapa con aguas azules queriendo pararte encallado en una costa picuda de mentiras y poder sentir que hay un sitio que te pertenece aunque sea por el ratito que te pierdes en el papel.
Paciencia
MESMO quando tudo pede
Um pouco mais de calma
Até quando o corpo pede
Um pouco mais de alma
A vida não pára...
Enquanto o tempo
Acelera e pede pressa
Eu me recuso faço hora
Vou na valsa
A vida é tão rara...
Enquanto todo mundo
Espera a cura do mal
E a loucura finge
Que isso tudo é normal
Eu finjo ter paciência...
O mundo vai girando
Cada vez mais veloz
A gente espera do mundo
E o mundo espera de nós
Um pouco mais de paciência...
Será que é tempo
Que lhe falta prá perceber?
Será que temos esse tempo
Prá perder?
E quem quer saber?
A vida é tão rara
Tão rara...
Mesmo quando tudo pede
Um pouco mais de calma
Até quando o corpo pede
Um pouco mais de alma
Eu sei, a vida não pára
A vida não pára não...
Será que é tempo
Que lhe falta prá perceber?
Será que temos esse tempo
Prá perder?
E quem quer saber?
A vida é tão rara
Tão rara...
Mesmo quando tudo pede
Um pouco mais de calma
Até quando o corpo pede
Um pouco mais de alma
Eu sei, a vida não pára
A vida não pára não...
A vida não pára!...
A vida é tão rara!...
(Lenine, Acústico, 2006)
-----------------------------------
Diría que se entiende medio bien, pero la traducción aquí
Hace cinco años me encontré con un chico asustado que entre lágrimas me dijo que tenía miedo a que a partir de ese día fuera tremendamente feliz. Que lo tenía todo tan de cara y se le habían dado las cosas tan bien, que sería visto como un fracaso todo cuanto no representara un éxito en su vida. Tembloroso me contaba, hastiado, las veces que oyó lo mucho que valía y lo tanto que esperaban de él. Y que aquella tarde se asomaba a un abismo al que prefería no lanzarse para así ser considerado un mediocre, uno más, y dejar de ser tenido en cuenta. Solo se me ocurrió darle una palmada en la espalda, para unirme luego a la fiesta. Ayer volví a encontrarme con ese chico. Sonreía cansado y miraba nostálgico mientras me daba una palmada en la espalda poniendo cara de que la vida era así. Ya no lloraba ni estaba tembloroso, y tampoco me reprochó que mi palmada le lanzara al vacío.
Construcción del amor
COMENZABA el otoño y Frank Lloyd Wright,
inmerso en su futura arquitectura,
gritaba: he destruido muchas casas.
Quería superarlas, hacerlas más hermosas.
Comenzaba el otoño y los gorriones
mostraban su tamaño ante la lluvia.
Comenzaba el otoño, desmemoriado, estúpido.
Destruir es crear la libertad.
Edificios gigantes que supuran,
aeropuertos manchados por la nieve,
raíles que desangran las montañas...
Hay un secreto aviso en el espacio.
Y todo vuelve la mirada quieta,
se esconden entre charcos los gorriones.
Y esta noche de invierno en que estás solo,
el amor se construye sin amantes,
un templo inmenso se levanta oculto
allí donde los árboles
se mezclan con la luz de la autopista..
Aquel amor que tanto traicionaste
y que tanto te duele en la distancia
tan solo tiene un rostro.
Construyes en el frío la derrota,
construyes en el frío la esperanza.
Tu dolor no le importa a tu maldad.
(Lorenzo Plana, La lenta construcción de la palabra, DVD 2004)